5 Consejos esenciales para empezar a opositar con seguridad.

En este post encontrarás 5 Consejos esenciales para empezar a opositar con seguridad y hacer una preparación óptima.

Escrito por Jaime Mateo Velasco

El 9 abril 2020
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Estos 5 Consejos esenciales para empezar a opositar con seguridad tienen como objetivo hacer una preparación óptima.

Muchos opositores comenzáis a preparar sin saber cosas esenciales que os pueden ayudar a aprobar vuestra oposición.

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No debéis asociar oposiciones con apuestas, cuyo resultado dependa de la buena o mala suerte que tengáis con los temas o las preguntas que debáis responder.

Al contrario, la oposición debe considerarse una inversión de tiempo, esfuerzo y dinero en la que el éxito dependerá principalmente de vosotros mismos.

No se trata de buscar atajos para llegar antes a la meta, porque no los hay. Se trata de hacer una preparación eficaz desde el principio y, sobre todo, segura, para no abandonar a mitad de camino.

Si tienes claro tu objetivo como opositor, te ilusiona y crees que está a tu alcance, ponte en marcha con decisión, porque conseguir una plaza depende de ti.

Pero para que tus primeros pasos como opositor sean seguros y eficaces te recomiendo leer estos 5 consejos que he preparado para ti.

1. Decisión de opositar.

Si tienes claro que quieres ser funcionario este punto te lo puedes saltar y pasar al siguiente. Si no lo tienes claro quiero que seas consciente de la importancia de esta primera decisión que debes tomar.

En otro post ya os conté que me pasé todo un verano buscando trabajo sin encontrarlo y eso fue lo que me llevó a preparar oposiciones.

Sin embargo, antes de decidirte debes tener en cuenta los datos siguientes. En el año 2018, había en España, según el Instituto Nacional de Estadística, 19,3 millones de personas ocupadas, de las cuales 13,1 millones eran asalariados del sector privado, 3,1 millones eran asalariados del sector público y 3,1 millones eran trabajadores por cuenta propia. Por tanto es natural que haya más personas buscando empleo en las empresas que en las administraciones, simplemente porque hay más oportunidades.

Incluso ahora que la economía se ha ralentizado y se crean pocos puestos de trabajo en el sector privado, aunque la oferta de empleo público haya aumentado, sigue habiendo más oportunidades en el ámbito privado que en el público.

En consecuencia, mi recomendación, la que he dado a mis hijos, es que busques trabajo relacionado con los estudios que tienes, o hagas algún curso práctico para especializarte en una actividad que tenga más salidas laborales.

Pero si no ves posibilidades de conseguir trabajo a corto plazo planteate muy seriamente preparar oposiciones.

Esta opción de preparar oposiciones la he puesto en último lugar porque, en mi opinión, es la más difícil. Te remito a otros post, en los que hago un análisis de plazas convocadas y aspirantes admitidos y doy unos porcentajes estimados de fracaso en las oposiciones siguientes:

La conclusión a la que llega el análisis es que la inmensa mayoría no aprobará nunca las oposiciones que está preprarando porque en cada convocatoria se presentan muchos opositores en comparación con las plazas que se ofertan.

No obstante, en todas las convocatarias hay un grupo de opositores que aprueban y por tanto es posible conseguirlo. Lo fundamental es hacer las cosas bien y emplearse a fondo. ¿TU SERÁS UNO DE ELLOS?

2. Elección de la oposición adecuada.

Si eres de los que tenían muy claro desde el principio que querían ser funcionarios y además no tienes duda de la oposición que quieres preparar puedes pasar directamente al siguiente punto.

Pero si eres de los que han tomado la decisión de opositar como último recurso para encontrar un empleo lee atentamente esto.

Aquí ya no importan los motivos que te han llevado a opositar. Lo que importa es que seas capaz de elegir la oposición adecuada para ti. Las variables que influyeron en mí para elegir la oposición adecuada fueron los siguientes:

  1. Equivalencia entre nivel de estudios y grupo administrativo (Licenciado en Derecho/Grupo A)
  2. Extensión del temario y dificultad de los exámenes.
  3. Tiempo estimado de preparación.
  4. Trabajo a desempeñar.
  5. Relación entre plazas convocadas y opositores admitidos.
  6. Porcentaje estimado de fracaso.
  7. Salario.
  8. Carrera profesional.

De todas estas variables, la que tuvo más importancia en mi caso fue la primera y sobre la que no existió la más mínima duda. Había estudiado Derecho y sólo quería opositar al Grupo A (Subgrupo A1). Pero también tengo que decir que encontré un programa adecuado para prepararlo en poco tiempo.

La segunda variable más importante fue la relativa al temario y los exámenes de la oposición que elegí porque debían ajustarse al tiempo que me había dado para aprobar.

Por tanto, el temario no podía ser muy extenso ni los exámenes tener mucha dificultad.

Las materias y el contenido de los temas eran similares a los de la carrera pero para el examen práctico tuve que empezar desde cero la contabilidad y el cálculo. También, el examen oral me obligó a emplear muchas horas para para memorizar los temas y hablar con claridad, fluidez y convicción.

El tiempo también fue una variable fundamental porque no me fiaba de mi constancia. Si el temario de la oposición es extenso y los exámenes difíciles el tiempo de preparación, por lógica, será más largo.  

Siempre me decía a mi mismo: es mejor echar un 20% más de horas de estudio en un año que emplear el doble de horas en dos años. Pero no lo recomiendo porque es agotador y puede que no te funcione.

Después de analizar varias oposiciones del subgrupo A1 elegí la que guardaba mejor relación entre el tiempo de preparación, la extensión del temario y la dificultad de los exámenes.

El trabajo a desempeñar como funcionario tuvo su importancia para mí y tú debes analizarlo bien porque vas a pasarte 40 años ejerciendo las mismas funciones y pueden llegar a cansarte.

Las tres últimas variables indicadas no tuvieron mucha influencia en mi decisión. Sin embargo, en tu caso pueden tenerla porque cada uno hace su propia valoración y prioriza según le conviene.

3. Búsqueda de un preparador.

De la misma manera que un atleta o un deportista de alto nivel necesita un entrenador para alcanzar el máximo desarrollo de sus capacidades y lograr el éxito en la competición, el opositor necesita un preparador que le guíe y le ayude a realizar una preparación óptima para aprobar las oposiciones.

Las ventajas que puedes obtener con un buen preparador son muchas. Estas son algunas de las que yo proporcionaba a mis alumnos:

  1. Seguimiento especial durante las primeras semanas hasta que el opositor consiguía adaptarse al régimen de la oposición.
  2. Preparación al ritmo adecuado en función de las capacidades del opositor.
  3. Ayuda para estructurar bien los temas, encontrar bibliografía, exponer de manera convincente en exámenes escritos y orales, e incluso para redactar los temas que tuvieran alguna complejidad especial.
  4. Evaluación permanente para comprobar el progreso de cada opositor, indicándole si los temas estudiados tenían la calidad suficiente para aprobar.
  5. Decisión del momento y modo de hacer los repasos, porque los repasos son fundamentales para llegar a dominar el temario.
  6. Motivación para optimizar el estudio diario. Cada vez que me visitaban y cantaban bien los temas salían muy reforzados para volver a estudiar al día siguiente.
  7. Ayuda en los momentos críticos, cuando disminuía el rendimiento y llegaban los exámenes.

Como ves el preparador tiene mucha importancia durante el periodo de preparación.  Por ese motivo, es conveniente que hagas una pequeña selección entre los más acreditados y después elijas al que más te guste.

Una vez hecha la elección debes confiar plenamente en él y ganarte su confianza cada día que vayas a exponer los temas.

4. Adquisición o elaboración de los temas y los test.

Si te has planteado aprobar la oposición en el menor tiempo posible la adquisición de los temas ya hechos te puede ayudar mucho a prepararte con rapidez. No obstante, te recomiendo que los personalices un poco para quesean distintos y no suenen igual que los del resto.

Pero si tienes tiempo, y tienes claro tu objetivo de ser funcionario mi recomendación es que seas tu mismo quién elabore los temas. Será tu mejor seña de identidad.

Lo que más nos aburría a todos los miembros del tribunal de oposiciones, en la lectura de los exámenes escritos, era escuchar el mismo tema, a un opositor tras otro, con el mismo contenido, los mismos errores, las mismas citas y expuesto sin convicción.

Cuando aparecía un opositor con un contenido propio, diferente al resto, sin errores y bien estructurado la calificación aumentaba mucho porque se notaba que creía en lo que decía y lo transmitía con seguridad y convicción.

En cuanto a los test, las academias de preparación disponen de tantas preguntas que leyéndolas todas se pueden memorizar datos suficientes para aprobar. Pero, en mi opinión, no es el mejor sistema de aprendizaje.

Por experiencia propia, después de haber elaborado muchas preguntas de test, tengo que decirte que para mí, la mejor manera de aprender es hacerte las preguntas tu mismo. Pero como eso lleva tiempo lo más adecuado para asegurar la nota es memorizar las preguntas que te faciliten y elaborar las que tu creas conveniente.

Para ello tienes que analizar un artículo de la ley que quieras aprender, identificar los 3 o 4 elementos mas importantes y hacerte las preguntas con los mismos criterios que se utilizan en todos los test.

De esta manera entenderás mucho mejor los artículos y cuando te formulen una pregunta desconocida podrás acertarla con precisión porque conoces la respuesta o descartando las respuestas falsas. En este enlace puedes ver como se hace «Aprende elaborando preguntas tipo test»

5. Establecimiento de objetivos a largo plazo.

Cuando decidí opositar me fijé un reto: APROBAR EN LA PRÓXIMA CONVOCATORIA. Eso condicionó en cierto modo el abanico de oposiciones a las que podía presentarme porque cuanto más largo es el programa o más complicadas son las pruebas más tiempo necesitas para prepararte bien y aprobar.

Por tanto, tuve que elegir una oposición con un temario que fuera posible prepararlo bien en 10 meses (era el tiempo que tenía has ta siguiente convocatoria), con unas pruebas que no fueran excesivamente complicadas y, por supuesto, que me gustara el trabajo que iba a desempeñar. Y me salió bien.

Si quieres saber como lo hice echa un vistazo a este post en el que cuento mi historia personal.

Aprobar una oposición A1 en 10 meses fue increible. ¿Quieres saber como lo conseguí?

Después cuando empecé a preparar a opositores planificaba con ellos sus objetivos de una manera realista en función de sus capacidades, pero lo que no era negociable era la calidad de los temas. No me canso de repetir que la calidad es más importante que la cantidad. Con temas de calidad se puede aprobar, aunque haya que emplear más tiempo. Sin calidad es muy difícil conseguirlo.

El planteamiento general que hacíamos, teniendo en cuenta que todos los años se convocaban esas oposiciones, era el siguiente:

  • Primera convocatoria: el objetivo era aprobar el primer ejercicio escrito con la nota más alta posible y preparar una parte del ejercicio oral y del práctico.
  • Segunda convocatoria: el objetivo, para los que dominaran el temario, era aprobar la oposición.
  • Tercera convocatoria: El objetivo era aumentar la calidad de los temas, mejorar la exposición escrita y oral y repasar los exámenes prácticos para conseguir calificaciones más altas en todos ejercicios y aprobar la oposición.
  • Cuarta convocatoria: Salvo algún caso muy especial, yo no preparaba alumnos para la cuarta convocatoria. Les aconsejaba que abandonaran la oposición y buscaran empleo por otros medios.

Para poder aprobar con una nota alta el primer ejercicio escrito en primera convocatoria había que trabajar mucho la calidad de los temas, estudiarlos muy bien y hacer cuatro repasos, al menos, manteniendo la misma calidad.

El sistema de estudio que yo utilicé cuando fui opositor y después como preparador consistía en estudiar una materia y repasarla inmediatamente (refuerzo) y así con todas las materias del ejercicio escrito y del oral.

Después hacíamos el segundo repaso, el tercero y el cuarto en casi la mitad de tiempo que el anterior. Y eso sólo era posible si la primera vuelta se estudiaba a fondo y se repasaba las veces necesarias para exponerlo sin pararse a pensar .

La mayoría de los opositores que prepararon conmigo necesitaron dos convocatorias para aprobar pero también hubo alguno que aprobó en la primera y otros que lo consiguieron en tercera convocatoria.

Por último, solo me queda recordarte que estos 5 consejos me parecen muy importantes para empezar a preparar con seguridad.

Un abrazo y hasta el próximo encuentro.

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