4 Motivos que llevan a opositar

Estos 4 motivos que llevan a opositar pueden ayudar a un estudiante a saber si será un buen opositor y tendrá opciones reales de aprobar.

Escrito por Jaime Mateo Velasco

El 5 abril 2020
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Este post titulado 4 Motivos que llevan a opositar quiere hacerte reflexionar en un tono desenfadado sobre tu situación concreta dentro del mundo de las oposiciones.

Estos 4 Motivos que llevan a opositar podrían ser muchos más pero se ha tratado de simplificarlos para identificar mejor los contrastes.

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Cuando un estudiante termina sus estudios lo habitual es ponerse a buscar trabajo para independizarse de su familia y vivir la vida que le gustaría llevar.

Una de las alternativas fáciles que tiene a su alcance es preparar oposiciones para trabajar en el sector público, porque para empezar a opositar no hay que hacer ninguna prueba selectiva: sólo se necesita elegir una oposición, elaborar los temas o comprarlos y ponerse a estudiar. Así de sencillo.

Sin embargo, aunque la alternativa de preparar oposiciones sea fácil, lo difícil realmente es aprobar.

Pero, ¿cuáles son los verdaderos motivos que llevan a un estudiante a embarcarse en la aventura de las oposiciones?

1. El deseo de ser funcionario.

Cuando un estudiante ha nacido en una familia de funcionarios o empleados públicos, en general, es fácil que surja en él el deseo de seguir a sus progenitores. En su casa nunca ha oído hablar de pérdida de empleo, de paro o de subsidio de desempleo.

Muchos padres y madres que son funcionarios animan a sus hijos a seguir sus pasos hablándoles de las bondades de la función pública, del prestigio social conseguido, de la carrera profesional alcanzada y de la seguridad que les ha dado tener un salario fijo.

Les cuentan cómo han hecho realidad sus sueños de tener un coche, viajar, tener una vivienda propia, darles la mejor formación y todo eso acaba generando, en muchos casos, un deseo profundo de trabajar en las Administraciones públicas.

Pero tambien hay estudiantes que, sin tener vinculación familiar con el funcionariado, empiezan a estudiar una determinada carrera universitaria con la idea clara de hacerse empleados públicos o, simplemente, descubren esa vocación con el paso del tiempo.

Por ejemplo, muchos estudiantes hacen Derecho porque piensan preparar oposiciones para Jueces, Fiscales, Letrados, Abogados del Estado, Notarios, Registradores, etc.

En estos casos, el estudiante suele tener ya alguna información y durante la carrera va preparándose conscientemente para que le resulte más fácil adaptarse a las exigencias de la oposición. Y cuando termina sus estudios empieza a preparar la oposición elegida sin pérdida de tiempo porque tiene muy claro lo que quiere.

Desde esa etapa universitaria se esforzará por aprender lo máximo posible para que, cuando empiece a preparar la oposición, el temario y los exámenes le resulten más asequibles y pueda emplear menos tiempo en conseguir la plaza.

Esto puede parecer un poco exagerado pero lo cuento porque conozco varios casos reales que sabían muy bien lo que querían y lo consiguieron.

Cuando el deseo de opositar se manifiesta con claridad es muy fácil asumir el compromiso de hacer una preparación responsable y eficaz desde el principio.

2. La necesidad de conseguir un empleo.

En otro grupo numeroso podemos incluir a los estudiantes que terminan sus estudios y se dedican a buscar trabajo en la empresa privada.

La mayor parte de ellos conseguirá un empleo más o menos acorde con los estudios realizados porque no olvidemos que es más fácil trabajar en el sector privado que en el público.

Algunos de estos empleados, cansados de largas e intensas jornadas de trabajo en los primeros años, deciden preparar oposiciones porque creen que en el sector público se vive mejor y es más fácil conciliar.

El resto de los que buscan su primer empleo, a medida que pasan los meses sin encontrarlo, acabarán tomando la decisión de opositar porque, por muy cómodos que estén con sus padres, necesitarán independizarse familiarmente y vivir su vida.

Por tanto vemos que la necesidad de tener un empleo, cuando no se encuentra ninguno, o de buscar un empleo mejor cuando ya lo tienes, puede llevar también al estudiante a preparar oposiciones para conseguirlo.

En este caso, si el opositor siente con fuerza esa necesidad de encontrar empleo y no tiene otras opciones acabará también por asumir el compromiso de preparar la oposición, con responsabilidad, eficacia e intensidad y su probabilidad de aprobar será alta si elige bien la oposición y al preparador.

Pero no olvides una cosa: cuando la necesidad de conseguir un empleo se une a la exigencia de obtener resultados a corto plazo el riesgo de cometer errores es alto y la probabilidad de aprobar disminuye. El perfil de opositor idóneo para conseguir una plaza en estas condiciones extremas es el de una persona que sabe asumir riesgos y tiene mucho control de si misma.

3. La curiosidad por conocer las oposiciones.

Hay estudiantes que terminan sus estudios, buscan trabajo sin conseguirlo y, aunque no tienen interés por las oposiciones, deciden probar tímidamente ya sea porque sus amistades lo hacen o porque alguien cercano les anima a hacerlo.

Estos opositores tienen la ventaja sobre los anteriores de que nadie les va a exigir resultados a corto plazo porque están, por así decirlo, en fase de prueba.

Sucede a veces que al empezar a preparar tan relajados dejan salir sus capacidades de forma natural y sorprenden a todos tanto por la calidad como por la cantidad de temas estudiados. Y a partir de ese momento asumen el compromiso de opositar con intensidad y eficacia. Pero no es lo habitual.

Lo que suele ocurrir con ellos es que se toman la preparación con mucha calma y cuando realmente descubren que la oposición es su mejor opción para encontrar empleo ha pasado mucho tiempo y eso les puede perjudicar en sus aspiraciones de aprobar, ya sea porque se convoquen menos plazas, por un cambio en el programa de la oposición, por una enfermedad o por otras causas.

Este perfil de opositor que accede a las oposiciones por curiosidad y se toma la preparación con mucha calma tiene, en mi opinión, un riesgo elevado de fracaso.

En cambio, el que accede por curiosidad pero descubre que su rendimiento es alto comparado con el de los demás si se compromete pronto con la oposición su probabilidad de aprobar será elevada.

4. La apariencia de ser opositor sin llegar a serlo.

En este grupo he situado a los estudiantes que han terminado sus estudios y no tienen interés en buscar trabajo, ni en trabajar porque no están dispuestos a madrugar, a someterse a un horario rígido e interminable o a la disciplina del jefe.

Pero como vivir sin ocupación (ser un ni…, ni…), salvo que sean ricos por casa, no está bien visto socialmente porque da una imagen de incapacidad o fracaso, este perfil de estudiantes empiezan a preparar una oposición con la intención de aparentar que están ocupados y comprometidos. Hay algunos, incluso, que eligen oposiciones largas y difíciles para poder gestionar mejor el fracaso cuando llegue.

Si tenemos en cuenta que en la inmensa mayoría de las oposiciones el porcentaje de fracaso supera el 50 por 100 y que en algunas muy concretas puede llegar a superar el 90 por 100, este perfil de opositor aparente constituye el mejor ejemplo de ese porcentaje de fracaso.

5. Conclusiones.

A través de este breve análisis se ha puesto de manifiesto que las causas que llevan a un estudiante a opositar son muy importantes de cara a hacer una buena preparación y a obtener un resultado positivo.

Lo más importante es que cuando tomes la decisión de opositar y elijas la oposición que mejor se adapte a tus capacidades te comprometas a hacer una preparación responsable, con la intensidad y eficacia necesarias, para aprobar lo antes posible.

Por eso los opositores más comprometidos y con mayor probabilidad de aprobar son los estudiantes que desean ser funcionarios por encima de otras opciones y los que opositan por pura necesidad, sabiendo a lo que se enfrentan.

Los opositores que empiezan a preparar por curiosidad y se descubren a sí mismos, cuanto antes se comprometan con la oposición mejor. Y los que se toman la preparación con mucha calma tienen que saber que asumen un riesgo importante de ver pasar su oportunidad.

Por último, estarían los que aparentan ser opositores pero realmente no lo son. Este grupo sólo sirve para engordar las estadísticas porque no tienen interés por hacer una preparación comprometida y responsable y no les importa perder el tiempo y el dinero.

¿Te identificas con alguno de estos motivos?

Si el motivo que te llevó a opositar es otro diferente nos gustaría que dejaras un comentario.

Un saludo y hasta el próximo encuentro

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6 Comentarios

  1. MANUEL

    Buenas tardes Jaime, añadiría al colectivo de personas que trabajando en el sector privado con una larga vida laboral a la espalda quieren opositar para obtener al menos una mejor calidad de vida como es mi caso. Ya tengo 50 años y he cogido con muchas ganas el interés por opositar, pero al tener un trabajo con turno partido en mañana y tarde y familia es difícil mantener la constancia, aunque lo intento.

    Gracias por el blog, un cordial saludo.

    Responder
    • Jaime Mateo Velasco

      Buenas tardes Manuel.

      Estoy de acuerdo con tu sugerencia. Muchas gracias. Cada vez me encuentro más personas opositoras que quieren pasarse al sector público. No te puedo decir que es fácil conseguir la plaza que deseas, porque ya lo sabes, pero tienes una experiencia que te puede ayudar mucho.

      Un cordial saludo y mucho ánimo.
      Jaime.

      Responder
  2. María

    Buenas tardes, Jaime. Al igual que Manuel y después de muchos años en el sector público, pero en la Administración paralela , ha llegado el momento que afronte lo que verdaderamente quiero, estar en el otro lado de la Administración y ejercer mi profesión. A los 50 años estoy muy motivada y con el apoyo de mi familia. Leo muy atenta tus entradas.
    Muchas gracias por tu blog.
    Un cordial saludo.

    Responder
    • Jaime Mateo Velasco

      Buenas tardes María.

      Muchas gracias por seguir las publicaciones del blog. Eso nos anima mucho a seguir.

      Me encanta que a tus maravillosos 50 años hayas decidido dar el paso y empezar a opositar.

      Sabes lo que quieres y estoy seguro que vas a darlo todo para conseguir una plaza.

      Hay tres cosas muy importantes para empezar bien la preparación:

      – Elegir la oposición adecuada para ti.
      – Elegir al preparador idóneo que te haga crecer.
      – Tener una buena organización para poder estudiar sin interrupciones el tiempo necesario.

      Después hay algo imprescindible para aprobar, que es la CALIDAD.
      La calidad de los contenidos y la calidad de las exposiciones ya sean escritas u orales.
      Ahí es donde hay que esmerarse porque es lo que va a puntuar el tribunal.

      Mucha suerte en nueva etapa y mucho éxito.
      Jaime.

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  3. Rebeca

    Buenas tardes Jaime,

    Yo también soy del sector privado. No sé si he tenido mala suerte, ya que tengo 30 años y he trabajado sólo 4 años en empresa privada, pero terminé muy quemada y decidí dejarlo antes de tener algún tipo de amarre (hipoteca, hijos, etc) que me hiciera depender del sueldo.
    Nunca me había planteado el tema de las oposiciones hasta que en Febrero de este año me metí de lleno en unas para Ayudantes de los Organismos Públicos de Investigación. Por muy poco no he conseguido superar el segundo examen pero estoy orgullosa del trabajo realizado ya que en sólo 5 meses, con búsqueda de temario por mi cuenta y su respectiva preparación sin ningún tipo de ayuda, conseguí aprobar el tipo test y en el examen de desarrollo me han faltado unas décimas para superarlo. Es duro, pero soy una persona constante y con mucha fuerza de voluntad así que creo que con la correcta preparación y ayuda lo puedo conseguir. Aunque estoy un poco perdida sobre qué oposición centrarme…Soy bióloga, por lo que querría alguna oposición de mi campo, pero es difícil encontrar preparador para ciencias.
    Muchas gracias por el blog, creo que me será de mucha ayuda

    Responder
    • Jaime Mateo Velasco

      Buenos días Rebeca.

      Muchas gracias por tu comentario.

      La mejor receta que puedo darte para aprobar es ser constante, aprovechar bien el tiempo de estudio, dar calidad al contenido de los temas (conceptos claros, buena estructura, etc) y hacer una exposición que convenza al tribunal.

      Mucho ánimo.
      Jaime

      Responder

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